Cómo mantener tu motivación en alza

En un plan de coaching nutricional, así como en la vida, es imprescindible tener presentes las meta/s que nos motiven para seguir adelante hacia cualquier objetivo. Refiriéndome al coaching nutricional, no solo trabajamos hacia un objetivo físico, sino que, igualmente, trazamos un plan para lograr tu objetivo motivacional.

Cuando empiezas un plan nutricional mediante un plan de coaching, y no simplemente te ciñes a seguir una pauta dietética, es necesario e imprescindible identificar y definir de manera objetiva, medible, temporalizable en el tiempo y alcanzable, un objetivo personal motivacional. Con ello me refiero a aquella meta por la cual queremos seguir dicha pauta, aunque a nosotros mismos pueda parecernos insignificante, superficial o ridícula ante otras personas. Debe ser un objetivo personal, que sí deberás compartirás con tu coach y, si lo deseas, con tu entorno de personas más cercano, aquellas en las que sepas que puedas encontrar un apoyo en momentos difíciles de manera incondicional. No obstante, tu principal apoyo para alcanzar cualquier meta debes ser tú mism@. El refuerzo de tu confianza y seguridad también se trabaja en tu plan de coaching nutricional.

Ya sea el hecho de poder volver a vestirte con esa ropa que tanto te gusta, de poder sentirte más ligero para montar en bici, para bailar, para compartir el tiempo libre con tus hij@s o familia, para volver a recuperar tu autoestima o para sentirte más atractiv@ contigo mism@ o para tu pareja, tu objetivo motivacional debe estar siempre presente en tu proceso y debe ser lo suficientemente poderoso para ayudarte a no abandonar tu plan ante los obstáculos que puedan presentarse en tu camino. No obstante, el objetivo motivacional puede ser revisado periódicamente a lo largo del proceso, en el caso de que pierda fuerza. Por tanto, puede modificarse si fuese necesario; siempre dependerá de tu grado de motivación en cada momento para seguir con tu plan. Esto conlleva, naturalmente, una actitud sincera, primero contigo mism@ y después con tu coach. En todo momento deberás confiar en él/ella para explicarle tus preocupaciones o deseos, para que en conjunto podamos identificar tanto tus debilidades como tus fortalezas y poder trabajar con ellos. Recuerda que en un plan de coaching nutricional profesional nunca se debe juzgar al paciente, sino reforzarle positivamente y ayudarle a encontrar las herramientas que estén a su alcance, pese a los momentos críticos o errores que pueda comenter, y enseñarle a utilizarlos de manera adecuada. Los errores serán siempre tomados como un aprendizaje y deberán servirnos para seguir avanzando y nunca como un signo de fracaso o motivo de culpa.

Para mantener constante y elevado tu grado de motivación, existen ciertos recursos que pueden ayudarte y que puedes poner en práctica cuando lo necesites:

Recuerda lo negativo. Qué es lo que te ha llevado a iniciar un plan nutricional y/o de salud (sensaciones frustantes, una baja autoestima, etc..)

Utiliza una foto o elemento motivador, visible para ti de manera permanente en algún lugar, donde puedas observar tu imagen en el futuro, una vez alcances tu objetivo motivacional . (Puede ser una foto o vídeo, una prenda de ropa, unas zapatillas de deporte, un evento determinado, una recompensa, etc.)

Adelántate a las dificultades que sabes que vas o podrás encontrar y traza para cada uno de ellas un recurso o herramienta que sepas que podrás utilizar para superar esos momentos o situaciones (puede ser un cambio de algún hábito que no nos favorece, un cambio de horarios, de actividad, una receta de un snack que nos guste, un cambio de compañía o de compañeros, etc..)

No te obsesiones. Guarda un momento del día para realizar una actividad agradable o desestresante (puede ser en solitario o en grupo). Esto te ayudará a disminuir tu ansiedad y a desplazar tus pensamientos hacia otras cosas que no sean tu pauta nutricional.

– En situaciones donde sientas que no puedes evitar o escapar de ciertas tentaciones, sé consciente de ello y no te sientas culpable si has sido incapaz de mantenerte firme. Automáticamente después, seguiremos trabajando como antes, revisaremos las causas que te han llevado a tropezar y buscaremos otras herramientas para poderlas evitar en el futuro. Solo deberá suponer un obstáculo más en tu camino y nunca un fracaso ni un motivo de abandono.

– Con cada logro alcanzado, puedes “premiarte” con algún tipo de recompensa, pero nunca debe consistir en una recompensa nutricional, ya que no debemos vincular las emociones con la comida. Recurre a otra actividad, acción u objeto que que desees o que te aporte diversión, relajación, etc.. y que no suponga distraerte de tu plan (Ejemplo: hacerte un auto-regalo, probar una actividad o curso nuevo, etc..).

Comparte con tu coach y, si quieres, con alguien de confianza, las situaciones difíciles o emociones desagradables que te vayas encontrando por el camino. Eso ayudará a relativizar la importancia de esos inconvenientes y a aliviar tu malestar, físico o emocional. Y por último, expresar ese malestar, desilusión, incomodidad o inseguridad es realmente útil para poder superarlo si esa misma situación o circunstancia vuelve a presentarse en el futuro.

– Piensa que cualquier logro, aunque no sea el que inicialmente buscabas o esperabas, sigue siendo un logro en sí mismo y no por ello menos importante que otros logros más ambiciosos. Establece pequeños objetivos diarios y semanales y alégrate y siéntete orgulloso a medida que vayas cumpliéndolos.

Disfruta de tu recorrido. Una buena costumbre es echar la vista atrás y pensar en el camino que yas has recorrido, con todas sus dificultades y tus mejoras. Esto te ayudará a reforzar de manera inconsciente el pensamiento de que eres capaz de cualquier cosa que te propongas, si realmente lo deseas y te comprometes a ello, y te dará seguridad para confiar en ti mism@ y en tu capacidad de superación de problemas que seguramente pensabas que eran invencibles hace un tiempo. El proceso de coaching nutricional seguramente implicará cambiar algunos de tus hábitos por otros. Aunque estos cambios puedan resultar algo duros en un principio, con el tiempo sentirás que han valido la pena y que te han aportado muchos beneficios que ni siquiera te imaginabas. Y dejarán de ser algo complicado para ti.

-Por último, ten presente que nunca es tarde para empezar y que siempre se puede comenzar a de nuevo, cuando se trata de mejorar y sentirse bien con uno mism@.

A modo de conclusión, el proceso de coach nutricional es un plan en el que tú mism@ serás tu propi@ guía, en el que tú mism@ deberás buscar y encontrar estrategias o herramientas que te ayuden a lograr tu objetivo. La figura de tu coach, además de trazar una pauta dietética personalizada y adaptada a tus necesidades, será tu acompañante durante este camino, no va a reñirte o a juzgarte, pero cuestionará tus actitudes o incluso hábitos inconscientes si éstos no te ayudan a avanzar. El proceso puede ser más o menos complejo, más o menos largo, todo dependerá de tu predisposición, compromiso y motivación!!

Suerte y salud,

Noemi Reyes